El algoritmo también es machista: lecturas para entender el sesgo de género en la era digital
Nos dijeron que la tecnología era neutral. Que los algoritmos no tienen género, que las máquinas no discriminan, que la inteligencia artificial es el futuro para todos por igual, que la invisibilización de las mujeres se había acabado. No es verdad, y cada vez hay más datos, y más mujeres investigando, que lo demuestran. Esta es nuestra selección de ensayos sobre cómo el sesgo, la misoginia y la máquina se están reescribiendo juntos en tiempo real. Para entender el problema antes de que decidan que ya es demasiado tarde para cambiarlo.
Deepfakes pornográficos, burdeles virtuales, robots sexuales con IA: Laura Bates traza el mapa de un futuro muy cercano en el que la desigualdad se programa directamente en el código. La autora de referencia mundial sobre sexismo cotidiano, ahora con la mirada puesta en quién está diseñando nuestra próxima década.
2. SexpidemIA
Muñecas de silicona que nunca dicen que no. Novias de IA programadas para complacer. Mara Mariño, periodista y sexóloga, diseca cómo la industria tecnológica está reescribiendo el sexismo con el envoltorio de la innovación — y por qué la legislación española va años por detrás.
3. La mujer invisible
Un coche más peligroso para ti si eres mujer. Un móvil diseñado para una mano que no es la tuya. Caroline Criado Pérez expone el sesgo de datos que construye el mundo (de la medicina a la tecnología) a partir de un único patrón: el masculino.
4. Los hombres que odian a las mujeres
Investigación de Laura Bates, infiltrada en los foros donde miles de hombres anónimos organizan el odio hacia las mujeres (incels, pickup artists, MGTOW) y la conexión, incómoda pero documentada, con la violencia real.
5. Armas de destrucción matemática
Los algoritmos deciden quién consigue un préstamo, un empleo o una condena, y se presentan como neutrales. Cathy O'Neil, doctora en matemáticas por Harvard, demuestra que no lo son y que refuerzan exactamente las desigualdades que dicen ignorar.
6. La queja masculina
La machosfera no nació en un vacío: es la respuesta organizada a unos cambios estructurales reales, dice Simon Copland. Un ensayo que analiza sin sensacionalismo ni justificación cómo estas comunidades digitales fabrican pertenencia a partir del resentimiento y por qué eso importa mucho más allá de internet.